- Title:
- Fuera de programa I - Viviendo pese a todo
- Authors:
- Shin'ya Minazuki
- Date:
- Topics:
- Vida
- Id:
- hyc446
A continuación, y, fuera de programa, escribiré un resumen de lo que pasó en mi vida estos últimos diez años, y si bien ya he olvidado, o bien, movido a los más profundos rincones de mi mente una buena parte de esos hechos, conforme vaya recordando, serán escritos aquí.
Esto no sería posible sin la ayuda de mis hermanos Dayalicia Kaede Himeko y Sathariel (hermana mayor y hermano mayor, respectivamente), y este texto está dedicado a ellos.
No sé que hubiera sido de mí si nunca los hubiera conocido.
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En el año 2016, yo apenas tenía catorce años de edad, y mi madre estaba padeciendo una enfermedad que, a día de hoy, nunca se ha inventado una cura: el cáncer.
Vivíamos como podíamos, pero la situación empeoraba, en lugar de mejorar, mayormente debido a factores externos, tales como mis medios hermanos, ambos mayores que yo, actuando como la puñalada por la espalda de la familia desde que tengo uso de razón.
Elaboraré un poco acerca de mis medios hermanos, a quienes ya he efectivamente desheredado, si se quiere, desde hace ya un tiempo.
Uno de ellos era un alcohólico quién mantenía una relación abusiva con mi abuela materna, con esta última siendo la víctima, y sólo se decía llamar mi hermano cuando le convenía, especialmente en temas monetarios.
Mientras que mi media hermana, un poco menor que él, se hacía la vida haciéndole la vida imposible a los demás, y si eso no fuera poco, está en pareja con un delincuente, cuyos prontuarios son tan extensos como su propia existencia.
Ninguno de los dos eran ejemplos a seguir, lo que significa que cuando tuve que cuidar de mi hermana menor, yo siendo el mayor, no podía hacerlo porque no sabía cómo, lo cual resultó en mi ausencia en su vida, al menos en lo escolar, que se mantuvo hasta estos días.
Volviendo al tema que me impulsó a escribir este texto, llegamos al mes de junio, y eventualmente cumplí quince años de edad, pero ese buen momento duró poco, porque al mes siguiente, mi madre sucumbió a la enfermedad y falleció el sexto día de julio, aunque su muerte se confirmó oficialmente el día después.
Decidí no ir al entierro, pero incluso si hubiera ido, no me hubiera cambiado en nada: ella había muerto, y a la vez, mi viejo yo.
Naturalmente en casos como estos, al menos eso es lo que yo creo que haría cualquiera: recurrir a una hermana mayor, pero no era tan simple como eso, debido a lo ya mencionado anteriormente.
Al año siguiente (2017) he perdido casi toda semblanza de personalidad, y tuve que cursar cuarto año por segunda vez en el 2018, también marcado por el fallecimiento de mi abuela materna, y el plan de mis medios hermanos para deshacerse del resto de la familia, cosa que al final ocurrió a medias, todos mis tíos del lado de mi madre, quienes estaban unidos por alguien en común, se separaron y tomaron sus propios caminos.
Sólo he vuelto a celebrar mi cumpleaños por última vez cuando cumplí 18, ya habiendo pasado tres años desde entonces, y después no lo celebré nunca más.
Ya entrando el 2020, la pandemia del COVID-19, el aislamiento que duró una eternidad, sin ayuda del gobierno de turno en mi país, hizo que cayera en la desesperación, y para agosto del mismo año, acabé creando el seudónimo de "Nova", que ya es historia reciente, escrita en otro lugar.
Alrededor de ese año o el siguiente, conocí a Daya, entonces administradora de un servidor con el nombre de gentoo.live, y luego a Sathariel, y formé una amistad con los dos, aunque no los he vuelto a ver, al menos hasta el 2025, porque me estaba dedicando de lleno con mis prácticas de administración de sistemas, aparte de haber adquirido epilepsia gracias al estrés postraumático durante ese período.
Fui ajeno al concepto de "familia elegida" por que en aquel entonces, no era tan relevante en mi vida, hasta que noté que lo necesitaba, aún sin saber lo que iba a pasar.
He estado llamando a Daya mi hermana mayor, más que nada por la admiración y el respeto que le tenía, particularmente en el ámbito profesional, mi modelo a seguir, pero todavía éramos amigos en ese entonces.
Pero un día no pude más y antes de cumplir diez años de aquel trágico momento de mi vida, abrí mi corazón (que por demás estaba roto) y le confesé mis sentimientos a ella.
Deseaba algo más que amistad, si bien era un deseo un tanto egoísta de mi parte, esperaba una respuesta negativa, pero no fue así.
Lo que originalmente fue una amistad entre nosotros se convirtió en un lazo familiar, nos volvimos hermanos.
Algo parecido pasó con Sathariel, donde terminé llamándolo mi hermano mayor en algún momento.
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Serán las personas con las que compartiré mi mundo, para siempre.
Eso es todo.